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Artrosis

¿Qué es la Artrosis? ¿Qué sucede durante la Atrosis? ¿Cuáles son las causas de la Artrosis?
¿Cuáles son los Síntomas? ¿Cómo se diagnostica la Artrosis? ¿Cuál es el tratamiento de la Artrosis?

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¿Qué es la Atrosis?

La artrosis es una enfermedad originada por lesión del cartílago articular, ocasionando dolor y en ocasiones la pérdida de su movimiento normal. La artrosis suele ser considerada por los pacientes como una grave enfermedad, que durará para siempre y que va a comprometer seriamente la calidad de vida de las personas que la padecen. Por lo tanto es importante conocer su verdadero significado, ya que aunque es una enfermedad que todavía no se puede curar, un tratamiento adecuado permite llevar en muchos pacientes una vida prácticamente normal.

La artrosis es uno de los reumatismos más frecuentes. Afecta en mayor o menor grado a todas las personas por encima de los 55 ó 60 años, pero sólo en una parte de ellos, la enfermedad es lo suficientemente severa para dar síntomas. La artrosis puede aparecer en cualquier articulación del organismo pero generalmente afecta a las de los dedos de las manos, las del pulgar, las rodillas, las caderas, el dedo gordo del pie y la columna cervical y lumbar. La artrosis de otras articulaciones como los hombros, los codos o las muñecas es poco frecuente y cuando aparece, suele ser consecuencia de un traumatismo, otra enfermedad articular anterior o por un uso indebido de la misma.




¿Qué sucede durante la Atrosis?

En la artrosis se altera la articulación, y posteriormente se afectan los tejidos que la rodean. La articulación normal consiste en la unión de dos huesos que en sus extremos están recubiertos de un tejido firme pero elástico que se llama cartílago. El cartílago hace que el contacto entre los huesos durante el movimiento sea suave y con poco roce. Además sirve de amortiguador, es capaz de absorber los golpes que sufre la articulación sin que se afecten los huesos. La articulación está rodeada por una cápsula que en su interior, está tapizada por una capa de células que forman una membrana: la sinovial. La membrana sinovial produce un líquido espeso (se llama líquido sinovial), el que llena el espacio articular y que tiene sirve para lubricar la articulación y también para alimentar el cartílago articular. La articulación se mantiene en su sitio gracias a ligamentos, tendones y músculos que impiden la separación de los dos extremos óseos y permiten el movimiento sólo en las direcciones correctas.

Las alteraciones producidas por la artrosis ocurren en varias fases consecutivas.
1. Lo primero que se produce es una alteración del cartílago, poco a poco, la superficie se erosiona y con el tiempo el cartílago se desgasta y puede llegar a desaparecer, dejando que los extremos de los huesos contacten directamente.
2. A medida que se va perdiendo el cartílago, el hueso que está debajo reacciona y prolifera hacia los lados, con lo que la articulación se deforma por los llamados osteofitos.
3. La membrana sinovial se engruesa y produce un líquido sinovial de poca calidad, más abundante y que lubrifica menos. También puede contener fragmentos de cartílago que se han soltado y que flotan libres en la cavidad articular.

Estos fragmentos de cartílago originan una inflamación de la membrana y la producción de sustancias que al pasar a la cavidad articular aceleran la destrucción del cartílago. Los primeros cambios se producen sin que el paciente note ningún síntoma, ya que el cartílago no tiene capacidad para producir dolor. En esta fase el cartílago todavía puede recuperarse y la enfermedad es potencialmente reversible. Cuando el cartílago desaparece totalmente la enfermedad está ya muy avanzada y el proceso es ya irreversible.




¿Cuáles son las causas de la Artrosis?

Son múltiples y suele aparecer juntas en la misma persona, por lo que sus posibilidades de desarrollar la enfermedad aumentan.

Envejecimiento.
La artrosis es una enfermedad de personas mayores. El desgaste de la articulación producida por el uso durante años, junto con una menor capacidad de recuperación de los tejidos al aumentar la edad, son factores importantes.

Herencia.
En algunos casos, por ejemplo la artrosis de las articulaciones de las manos, existe una predisposición hereditaria, principalmente entre las mujeres.

Obesidad.
La obesidad predispone a la artrosis en las caderas y rodillas ya que el sobrepeso daña el cartílago articular.

Trastornos por sobrecarga.
Cuando la forma de la articulación o de un miembro no es la normal, por ejemplo cuando las piernas están deformadas o una pierna es más larga que la otra, se produce un desgaste mayor en toda la articulación o la parte de ella que soporta mayor peso.

Lesiones locales.
Cuando existen fracturas, golpes importantes o inflamaciones de cualquier causa en una articulación, la recuperación nunca es completa y el cartílago tiene predisposición a enfermarse más pronto.

Exceso de uso.
Produce el desarrollo de artrosis temprana o en lugares no habituales como rodillas en futbolistas, el codo en trabajadores con martillos neumáticos.




¿Cuáles son los Síntomas?

Los síntomas de la artrosis van a depender de las articulaciones que estén enfermas, pero tienen algunas características comunes.

Síntomas comunes.
Los síntomas comienzan de a poco y la progresión es lenta. Al principio el dolor sólo aparece mientras la articulación se mueve y desaparece con el reposo, pero con el tiempo y a medida que la artrosis se va haciendo más severa, el dolor es más continuo y no desaparece con el reposo. Generalmente aparece el dolor después de un período de reposo y hasta que la articulación entra en calor y re aparece con el ejercicio prolongado. En ocasiones debido al reposo y a la falta de ejercicio, los músculos que rodean la articulación se atrofian, mientras que en otros el dolor y las deformaciones óseas producen contracturas musculares. En ambos casos, la alteración de los músculos produce más dolor, alteración de la movilidad normal de la articulación y mayor tendencia a la progresión de la enfermedad.

Características especiales según la localización

Artrosis de los dedos de las manos.
Si aparece en la parte final del dedo se llaman Nódulos de Heberden y si aparece en la mitad Nódulos de Bouchard.
Son más frecuentes en mujeres y hay una gran tendencia a padecerla varios miembros de la misma familia. Aparecen primero en una articulación y progresivamente se van extendiendo a las demás de manera bilateral. Los pacientes notan dolor e inflamación que va siendo menor a medida que van apareciendo pequeños bultos duros (nódulos), que son consecuencia del crecimiento del hueso que hay debajo. Cuando la deformación se completa suelen desaparecer todas las molestias. Generalmente sólo crean un problema estético ya que la función de la mano permanece normal a pesar de que la articulación puede quedar ligeramente deformada.

Artrosis del pulgar.
Es frecuente en mujeres. Aparece dolor y deformidad en la base del pulgar sobre todo en las labores manuales y puede dificultar el uso normal de la mano sobre todo al hacer la pinza con el pulgar y otro dedo.

Artrosis de cadera.
Aparece dolor en la ingle y en la región interna del muslo. A veces el dolor puede sentirse en la rodilla sin tener ninguna molestia en la cadera misma (es lo que se llama dolor referido). Si la artrosis es importante puede haber dolor nocturno o dificultad para flexionar la pierna para abrocharse los zapatos, cortarse las uñas de los pies o ponerse los panty y cojera al caminar.

Artrosis de rodilla.
Produce dolor en la rodilla que predomina al subir y bajar las escaleras y al levantarse de una silla. Puede acompañarse de chasquidos durante la marcha y si es severa provoca cojera.




¿Cómo se diagnostica la Artrosis?

Suele ser sencillo. El médico va a diagnosticarla por la localización y el tipo del dolor, las situaciones en que mejora o empeora y con una simple exploración de las articulaciones afectas. En la artrosis de las articulaciones de las manos sólo con ver la típica deformación de los dedos va a ser suficiente. En ocasiones el reumatólogo realizará una serie de pruebas, que por una parte confirmarán el diagnóstico y por otra, van a dar una idea de la severidad de la enfermedad.

Aspiración y examen del líquido articular.
Cuando es posible obtener una muestra (generalmente sólo en la artrosis de rodilla), puede ser útil para confirmar el diagnóstico y descartar otras enfermedades reumáticas.

Radiografías.
Permite ver los cambios típicos de la enfermedad y la gravedad de la artrosis.

Análisis de sangre.
Son poco útiles para diagnosticar la artrosis, ya que no existen alteraciones en los análisis típicos de esta enfermedad, pero permite descartar otras enfermedades.




¿Cuál es el tratamiento de la Artrosis?

Actualmente no existe ningún tratamiento que pueda curar la artrosis, pero sí que se pueden aliviar los síntomas, retardar su evolución y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Un tratamiento correcto va a depender de la articulación enferma, la gravedad de la artrosis, el grado de dolor, las actividades diarias del paciente y la edad. La estrategia de tratamiento va a consistir en una combinación de varios factores:
> Corrección cuando es posible, de factores desencadenantes o agravantes
> Tratar la obesidad o corregir la diferencia de longitud de las piernas si existen .

Proteger las articulaciones.
Es un grupo de medidas para evitar someter a las articulaciones a sobrecargas que pueden ocasionar un aumento del dolor o una destrucción más rápida y van a depender de la articulación que está enferma. El paciente tiene que conocer y aceptar sus limitaciones, debe evitar los movimientos que producen dolor y si es posible, aprender a usar otras articulaciones en lugar de la enferma. En la artrosis de los miembros inferiores es necesario limitar el uso de esas articulaciones (paseos largos, carreras, trotar, cargar pesos,...), pero nunca es recomendable el reposo total o el sedentarismo. El uso de bastones o muletas en el lado sano ayuda a reducir el peso que soportan las articulaciones enfermas y reduce el dolor. En la artrosis del pulgar el uso de utensilios con mango ancho, evitar sostener objetos con los dedos o el uso de férulas que inmovilizan la articulación durante los periodos de trabajo es muy útil.

Hacer ejercicio con las articulaciones enfermas es fundamental. El ejercicio es para mantener el movimiento articular y fortalecer los músculos y así evitar que la articulación quede flácida y reducir las rigideces.

El ejercicio no debe ser brusco y tampoco debe provocar dolor, ya que si se realiza sin cargar el peso del cuerpo o forzar la articulación es muy útil, pero si se hace por un tiempo excesivo, cargando o forzando la articulación es perjudicial y en lugar de mejorar la artrosis produce más dolor y acelera la evolución. La natación, ejercicios en el suelo o paseos suaves son muy recomendables, pero en cada situación van a existir ejercicios indicados que se pueden realizar en el domicilio, con ayuda de unos folletos editados para estas situaciones, o si es difícil o no hay una mejoría adecuada, en un centro especializado.

Tratamientos con calor y frío.
Estos tratamientos ayudan a aliviar el dolor y la rigidez articular temporalmente. El frío local puede aliviar el dolor en algunas personas mientras que el calor es muy eficaz para mejorar la rigidez y puede ser también eficaz para el dolor. Al levantarse por la mañana, es recomendable una ducha caliente con chorro de agua fuerte en las zonas dolorosas para eliminar la sensación de rigidez por el calor y el masaje local. Existen muchas maneras de dar calor que se pueden utilizar en el domicilio como el guatero, paños calientes o la frazada eléctrica, mientras que otros son más sofisticados y requieren una infraestructura más compleja, como los baños de parafina para las manos, los ultrasonidos, los rayos infrarrojos y otras formas.

Medicamentos.
Las medicinas en la artrosis se utilizan sobre todo para aliviar el dolor y reducir la duración de la rigidez y existen muchos tipos diferentes. En ocasiones habrá que intentar con diferentes medicamentos, que se tomarán según el dolor. Esto sólo puede ser indicado por el médico.








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